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| SU
HISTORIA |
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El Museo
Histórico Nacional de la Estancia Jesuítica
de Alta Gracia y Casa del Virrey Liniers, tiene
su sede en una antigua residencia del siglo XVII que
integraba el casco de la Estancia
Jesuítica de Alta Gracia.
Córdoba era en aquella
época capital de la Provincia
Jesuítica del Paraguay. Esa Provincia
comprendía los actuales territorios de Paraguay,
Brasil, Uruguay, Bolivia y Argentina, conformando una
red social, económica y cultural que convirtió
a Córdoba en uno de los centros de desarrollo
más importantes de Sudamérica. |

Recua de mulas entrando
a Alta Gracia |
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| Dentro de esa estructura surgieron
las estancias de Caroya, Jesús María, Santa
Catalina, Alta Gracia, La Candelaria y San Ignacio de los
Ejercicios (hoy en ruinas)
que solventaron con su producción económica
los establecimientos educativos fundados por los jesuitas
y que actualmente forman parte de la Manzana
de la Compañía en la ciudad de Córdoba.
La Estancia de Alta Gracia fue uno de los centros rurales
más prósperos de la compañía
cordobesa. Tenía como objetivo el sostén
del Colegio Máximo,
luego primera universidad del territorio argentino y mantenía
un fluido intercambio económico con las otras estancias
jesuíticas.
Este centro rural estaba integrado
por la Residencia (actual
museo), la Iglesia,
el Obraje donde se desarrollaban
las actividades industriales, la Ranchería (vivienda
de negros esclavos), el Tajamar
(dique de 80 m de largo),
los Molinos Harineros,
el Batán (edificio
que alberga una máquina movida por el agua y compuesta
por mazos de madera cuyos mangos giran sobre un eje para golpear,
desengrasar los cueros y dar consistencia a los paños)
y otras construcciones que datan de los siglos XVII y XVIII. |
En
1810 la Estancia fue adquirida por Santiago
de Liniers quien vivió unos pocos meses en
la casa.
En 1820 José
Manuel Solares compró la propiedad
a la familia de Liniers,
siendo el último dueño de la estancia.
Por voluntad testamentaria decidió el deslinde
de los terrenos para la conformación de una villa,
hoy ciudad de Alta Gracia, quedando la residencia en el
centro del núcleo urbano al que dio origen. Durante
cien años los Lozada,
herederos de Solares
fueron los propietarios de las construcciones jesuíticas
y tierras adyacentes. |
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| En 1969 la Nación Argentina
expropió a sus dueños la residencia, convirtiéndola
en Museo, inaugurado oficialmente en 1977. Su importancia
radica fundamentalmente en su valor arquitectónico,
que se preserva fiel a la estructura original.
Esta casa museo ha sido
ambientada de acuerdo a los modos de vida que tenían
los cordobeses y serranos en los siglos XVII,
XVIII y XIX
y su patrimonio está compuesto por objetos de gran
significación, evocadores de la vida cotidiana y las
formas de trabajo en la antigua estancia.
Por medio de dioramas, maquetas,
gráficos, fotografías en las salas y ambientaciones
de época (herrería,
alcoba, cocina, etc.) se procura que el visitante descubra
quiénes fueron los actores sociales que vivieron y
trabajaron en ella: jesuitas, negros, aborígenes.,
europeos y criollos.
El 2
de diciembre de 2000 como parte del sistema
Jesuítico Cordobés, Alta Gracia, las
otras estancias y la Manzana de la Compañía:
Iglesia, Capilla Doméstica, Residencia de los Padres,
Rectorado de la U.N.C. y Colegio Monserrat, fueron declaradas
por la UNESCO Patrimonio de
la Humanidad. |
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Diseño y Mantenimiento: Rafael Piñeiro |